Las decisiones nacen en el inconsciente, y ese estado es involuntario. Nuestro cerebro guarda imágenes, sonidos, sensaciones vividas. En algún momento se disparan algunas de ellas "mecánicamente", y sin control, es lo que llamamos "ocurrencia".
Este concepto introducido en la opinión pública por una de las leyes de Pardo, hace 50 años, es hoy motivo de estudio en el mundo, y aún discutido.
Su principal controvercia es religiosa, porque Dios no puede juzgar lo que genera, es por eso que los religiosos le atribuye la culpa al hombre. Además la controvercia se da en lo judicial ya que quita culpa o responsabilidad en las actitudes del hombre, pero esto no es la cuestión porque se enjuicia la acción del hombre más que el motivo. Ya todos sabemos lo que está bien, o mal, desde el instinto de conservación que todos experimentamos desde el uso de la razón.
Los malos ejemplos que abundan en el mundo alimentan el inconsciente para futuras decisiones equivocadas.
Es por eso que debe existir un refinamiento en la cultura con base moral, hoy por hoy, totalmente desvirtuados los valores y patrones morales. Las instrucciones, reglamentos, y pactos de convivencia deben existir porque esa es la verdadera libertad, pues sino el poder "arbitrario" de los poderosos quita libertad al débil.
Como todo el universo de nuestra realidad está absolutamente programado, cada una de nuestras "decisiones" interactua con el. Pero como nuestras decisiones no son nuestras sino resultantes del funcionamiemto del universo en nuestro cerebro, también está programado este mensaje como las distintas opiniones de cada uno. Esperemos que la resultante, en esta cuestión sea para mejor.